Maximiliano Galdame (Mendoza, Argentina, 14 de noviembre de 1988) es un artista visual y artesano contemporáneo cuyo trabajo se sitúa en la intersección entre el reciclaje, la pintura, la música y la resignificación de objetos desechados.
Desde sus primeros años, Galdame estuvo expuesto a una diversidad cultural y creativa que influyó en su sensibilidad artística y en su interés por los procesos manuales y expresivos.
Desde temprana edad mostró una inclinación natural hacia el dibujo , la creación manual y la experimentación visual. Aunque su entorno inmediato no estaba vinculado al ámbito artístico, destacó durante su etapa escolar en disciplinas como el dibujo, la música y el deporte, manteniendo una creatividad latente que afloraba de manera intermitente.
En 2002, a raíz de la crisis económica en Argentina, emigró junto a su madre y hermanos a Almería, España. Este desplazamiento supuso un punto de inflexión en su sensibilidad y en su manera de observar el entorno, ampliando su mirada cultural y emocional. En 2005 ingresó en la Escuela de Artes de Almería, pero las dificultades económicas familiares lo llevaron a abandonar sus estudios y, con ello, la formación académica artística que había proyectado.
Durante los once años siguientes desempeñó diversos trabajos y acumuló experiencias vitales que, aunque alejadas del arte profesional, fueron fundamentales para la construcción de su discurso creativo. En este periodo decidió viajar a Bélgica con el objetivo de mejorar su situación personal y laboral. Allí trabajó como ayudante del pintor y escultor Avi Kenan, experiencia que resultó decisiva: Kenan le abrió un abanico de posibilidades dentro del Arte Contemporáneo y ejerció una influencia tanto profesional como humana. En Bélgica también entró en contacto con la pintora argentina Zamora, quien reforzó en él la importancia del trabajo constante, la disciplina y la perseverancia artística.
Tras un año marcado por la dificultad de adaptación social, geográfica y económica, Galdame regresó a Almería, lugar que reconoce como su verdadero hogar y espacio de reconstrucción personal y creativa. Fue en este contexto donde, tras un proceso prolongado de búsqueda interior, se produjo un giro decisivo en su obra.
A partir de 2016 comenzó a desarrollar un lenguaje propio basado en la fusión de pintura gestual, reciclaje, artesanía y música. Su práctica se centra en la recuperación de objetos descartados —especialmente colchones abandonados— que interviene pictóricamente, transformándolos en soportes artísticos cargados de memoria, contraste y simbolismo . Estos materiales, asociados al descanso, la intimidad y el desgaste, se convierten en el eje conceptual de una obra que reflexiona sobre la dualidad, la fragilidad y la posibilidad de renacer a partir de lo desechado.
La música, entendida no solo como influencia estética sino como herencia y estructura emocional, atraviesa gran parte de su producción visual, generando paralelismos entre ritmo, repetición y gesto pictórico.
La consolidación de este universo creativo supuso la articulación de un lenguaje propio que dialoga entre lo interno y lo externo, lo roto y lo reparado, lo íntimo y lo colectivo.
Actualmente, Maximiliano Galdame desarrolla y difunde su trabajo a través de su proyecto artístico y su página de Instagram at galdamearte, donde documenta procesos, piezas e intervenciones que continúan ampliando su investigación sobre el arte como acto de recuperación y transformación.